Después de pasar nuestra primera noche en Astron, me levante temprano para ir a comprar algo de comida y a la vuelta despertar a mi hermano ya que se le habrán pegado las sabanas para no variar. Ya en casa meto las cosas a la nevera y me acerco a la habitación de mi hermano.
-¡Ikeer! Ahora de despertar dormilón- le grito mientras me acerco a abrir la persiana.
- Tata no seas así, estoy de vacaciones déjame dormir un rato mas- me suplica metiendo la cabeza debajo de la almohada.
-Bueno vale, pero yo me voy a dar una vuelta con la moto, así que para las 14:30 estaré aquí y como no estés levantado ya verás…
-Si, si, si, vete ya y déjame dormir. Ah! Y que no se te olvide bajar la persiana que entra mucha luz.
Después de eso cojo la moto y me decido a dar simplemente una vuelta por los alrededores, sin rumbo fijo. Al de un rato llego a un pueblecito pequeño con una plaza en la que hay dos bares, uno a cada lado de la carretera. Decido dejar la moto aparcada delante de uno de los dos bares y cogerme algo para tomar.
Al entrar al bar veo a dos chicos sentados tomando una coca-cola, los dos se me hacen familiares pero no les miro mucho ya que es de mala educación mirar mucho rato a una persona.
Entonces al sentarme en la mesa de al lado me llegan sus voces.
-¿Qué planes hay para esta tarde?- le dice una al otro.
Son dos chicos de aproximadamente mi edad, uno es rubio oscuro y el pelo corto, el otro en cambio tiene rizos y el pelo casi negro.
-Pues no se la verdad, ¿qué te parece si bajamos a Añes de fiesta?
- Ya sabes que no me mola mucho Añes. ¿Y si vamos a Nereya?
Algo en mi interior se encendió al escucharles hablar de mi ciudad.
-¿Mario?- dije girándome en dirección del chico con el pelo casi negro y rizos.
- ¿Mai?- dijo él.
-¿Mai?- repitió su amigo alucinando.
Les mire asombrada no podían ser ellos, Mario y Julen, aquellos dos chicos que hace ya tiempo me robaron mi corazón de distinta manera.
- ¿Mario? ¿Julen?- dije todavía más asombrada de no haberles reconocido al entrar.
- Si los mismos- me dijo Mario con esas sonrisa que tanto le caracterizaba.
Los dos habían cambiado muchísimo, habían dejado atrás la adolescencia igual que yo pero mientras ellos habían seguido creciendo yo me había quedado en mi 1,65.
-Que cambiados os veo chicos.
-La que ha cambiado eres tú- me dijo Julen.
-¿Para bien o para mal? Que contigo nunca se sabe Julen.
-Ya sabes que para bien – me dijo guillándome un ojo. Por mucho tiempo pasado Julen sigue siendo el mismo de siempre.
Entonces Mario y Julen se miraron y momentos después Julen salía del bar, diciendo adiós con la mano.
-¿Qué haces por aquí? – me dijo Mario sentandose en la silla que estaba libre a mi lado.
-Pues dando una vuelta con la moto.
-Ya eso ya se ve, ya me suponía no creo que suelas salir así a la calle aunque con lo rarita que eres…
-No empecemos Mario, tu siempre igual.
-Yo pensaba que después de todo, no te volvería a ver…
-Que poco me conoces, ¿crees que te iba a hacer el favor de no incordiarte?
-Jeje, no cambias Mai, ¿y como que te ha dado por dar una vuelta por aquí?
-Es porque estoy en Astron pasando esta semana de vacaciones que me han dado en la UNI. La verdad es que no me apetecía quedarme en Donosti y en Nereya tampoco y como le prometí a mi hermano que nos iríamos de vacaciones… Pues aquí he acabado. – mientras le hablaba cada palabra que decía no podía pensar que mi corazón latía como hace unos años. No había dejado de quererle y era demasiado tarde para mentir sobre lo que sentía.
-Así que ¿estarás toda la semana aquí?
-Eso parece.
-Pues ya quedaremos ¿no? Además tu hermano creo que se aburrirá bastante contigo asique si eso súbele esta tarde y le presento a mi primo que va a pasar las vacaciones de Semana Santa aquí. Así tendrás un poquito de libertad tú y él no se aburrirá.
-Me parece una idea genial.
-Claro como todas las mías.
-¡Creído! Bueno me tengo que ir que se me está haciendo tarde y este enano seguirá durmiendo asique tendré que despertarle. – los dos nos levantamos y nos encaminamos hacia la puerta.
En el momento de darnos dos besos, parecía que ninguno de los dos quiera solo eso pero no era el momento de recordar viejos sentimientos y abrir viejas heridas.
-Bueno nos vemos esta tarde. – dice medio tartamudeando.
-Claro– le digo nerviosísima.
-Entonces ¿qué te parece si quedamos en la plaza a las 5?
-Vale, por mi bien.
-Pues hasta las 5.
Parecía que el asunto que me había llevado a Astron se iba a solucionar antes de lo que imaginaba pero nada podía ser tan fácil. No, nada era tan fácil mucho menos tratándose de Mario.