sábado, 26 de junio de 2010

12.Cosas que pensar

Me quedo de nuevo mirándole, hay tan dormido, sus pequeños ronquidos iban al ritmo de las palpitaciones de mi corazón. No recuerdo que había pasado después de ese beso y tampoco tengo muy claro que lo quiera saber simplemente me tumbo otra vez en la cama. Apoyó mi cabeza en la almohada y al de un segundo se gira hacia a mí, su brazo pasa por mi cintura abrazándome, le tengo tan cerca que noto su respiración en mi cara. Está realmente guapo dormido. Recuerdo perfectamente el día que le bese por primera vez.

Era un día soleado, salíamos del instituto, hacia poco había sido su cumpleaños y quise regalarme un beso, quería regalarme mi corazón, pero no me atreví, asique pasaron unos días hasta que me hice la valiente. Cuando ya nos encontrábamos solo y después de mucho tiempo tonteando le bese, si habitualmente no soy muy lanzada pero con el todo es diferente, le bese como jamás había besado a nadie y sentí mucho más de lo que jamás había podido sentir con ningún otro beso. Paramos de besarnos y se lo confesé.

- Te quiero – le dije casi en un susurro.
- Yo también, desde hace mucho. – y nos volvimos a besar.

Seguía tumbada mirándole como respiraba, como dormía tranquilamente, no puedo cerrar los ojos por miedo a que desaparezca y que esto solo sea un sueño.

- Mmm. Buenos días. – me dice mientras empieza a abrir los ojos.
- Buenos días, Mario. – le digo sonriendo, me gustaría preguntarle que paso ayer pero no me atrevo del todo.

Sus ojos verdes están parados en los míos. Hace que mi corazón palpite más rápido y mis mejillas empiecen a coger un color rosado. Le sonrió, es guapísimo, no le recordaba tan guapo en cada uno de mis sueños desde hace 3 años.

- No te acuerdas de nada ¿verdad? – me dice mientras se acerca aun mas a mi si eso es posible.
- No, no me acuerdo de nada, mi último recuerdo es cuando te bese. ¿Qué paso? ¿Por qué llevo tu camiseta puesta? – ahora que me había fijado mejor me había dado cuenta que la camiseta que llevaba puesta era la de él.
- No paso nada, no quería aprovecharme de que estabas mal, Mai deberías beber menos.
- Lo se, pero ayer estaba tan confusa… - esta vez me acerque yo para apoyar mi cabeza en su pecho.
- ¿Qué te pasa Mai? – me dice mientras me da un beso en la frente.

Habían pasado 3 años desde que no nos veíamos y no habíamos acabado muy bien nuestra relación pero aquí estamos en mi cama abrazamos como si siguiéramos juntos, esto no tiene sentido pero me siento tan a gusto como antes.

- Que ya no sé lo que siento – le confieso – tu eres, has sido y siempre serás mi primer amor pero no sé si serás el ultimo y no sé que sientes al verme de nuevo después de 3 años pero yo si se lo que siento, solo quiero besarte y volver a ser tuya. Quiero despertarme cada mañana como hoy. Quiero que seas la persona que eres en este momento y aunque sea una situación de los más rara, porque lo es Mario – entonces me incorporo un poco para poder mirarle otra vez a esos ojos verdes que me hipnotizan – porque no es normal que me haya levantado contigo en mi cama, y que no recuerde nada y este tan cómoda. Mario quiero ser solo tuya.

Si lo había soltado todo, después de eso no podía mirarle mas a los ojos, asique vuelvo a la misma postura de antes, protegida entre sus brazos.

- Mai, yo…
- Mario no quiero que digas nada que no sientas pero si estamos así no es por nada. – le digo esta vez sin mirarle a los ojos no podría mirarle sin que mis ojos enrojecieran.
- Déjame que lo piense, sé que hay algo pero desde que te fuiste han cambiado mucho las cosas. Es verdad que siento mucho hacia ti y si te soy sincero, ayer me costó muchísimo no hacerte mía de nuevo pero si pasa creo que los dos tenemos que estar serenos…

Dejo de escucharles ya que mi voz interna grita tanto que no me deja escucharle. No pienso nada más, me deshago de sus brazos y me giro hacia él. Quiero ser suya. Le miro y me sonríe, le beso, me besa. Pasión, mucha pasión en cada uno de los besos. Me quita la camiseta despacio después de muchos besos apasionados y caricias. Me besa desde los labios hasta el último rincón de mi cuerpo. Me olvido de mi resaca, de mis dudas, de sus dudas, de todo. Me besa en el cuello como nadie excepto él hacía. Mi sangre hierve mientras me quita la camiseta. Yo me encamino a quitarle la única prenda que tiene, sus calzoncillos cuando noto que abren la puerta.

- ¿Mai? ¿Estas dormida? ¿Que tal…- no llega a pronunciar nada más, me mira – cojonudo – y dicho eso cierra y se va.

Mierda, Lander no me acordaba que estaba en mi casa ni tampoco del beso de ayer. Me pongo la camiseta a todo correr y salgo detrás de él. Pero antes me dirijo a Mario.

- Lo siento pero Lander es… - no sé cómo explicárselo. Asique decido no seguir la frase cualquier explicación habría carecido de sentido.
- Pero Mai…

No le escucho lo que dice, ya que ya he salido por la puerta de la habitación.

jueves, 24 de junio de 2010

11.Lagunas

Me lave la cara y me fui hacia la casa, aquello era un caos. Ya eran las 8 y Mario no me había llamado todavía. ¿O sí? Al abrir la puerta escucha a alguien gritar mi nombre.

-Mai! Tata! Ha llamado Mario a tu móvil. Le he cogido yo y me ha dicho que pasaba a buscarnos a las 10.
-Vale tata. Que haría yo sin ti.
-¿A dónde has ido? – pregunta Lander.
-A dar un paseo.
-Vale. – Lander no insiste mucho mas ya que sabe que si no se lo cuento es porque no quiero, cuando quiera el estará encantado de escucharme.
-Bueno vamos a prepárate o quieres ir a si de fiesta. – me dice Sara mientras me sienta en una silla.

Entre Itxaso y Sara se encarga de mi maquillaje y mi pelo. De la ropa me encargo yo. Me pongo un vestido de palabra de honor negro , que llega hasta un poco por encima de las rodillas. El vestido tiene un cinturón blanco por debajo del pecho. Mis zapatos eran blancos de charol, iban a juego del cinto, de mi pequeño bolso y de mis pendientes.
En cuanto salí de la habitación vi en la cara de Lander que iba muy guapa.

-Estas preciosa Mai – me dijo boquiabierto.

Justo en ese momento salieron mis dos amigas de la habitación, las dos iban fantásticas, Itxaso iba con un vestido rojo que contrastaba con su pelo negro, y Sara lucía un vestido blanco con lunares negros.

-Estáis preciosas vosotras dos también – dice mientras las mira perfectamente – hoy pensaran que soy el chico mas afortunado del mundo por tener tres chicas tan preciosas a mi lado o que soy gay.
-Lander eres un exagerado, voy a mirar quien ha llamado al portero. – en el momento que descuelgo el portero automático y oigo su voz mi corazón se acelera. – si ya bajamos. Chicos vamos que nos esperan.

Al bajar las escaleras hay veo a Mario, Julen, Sere y Sonia, los tres primeros muy sonrientes la ultimo no tanto. Pero la expresión de su cara cambia al ver a alguien detrás mío, sonríe, al principio se puede suponer que es por el chico guapo que baja a mi lado pero no su mirada iba más atrás.

-¿Sara?- pregunta con cara de incrédula.
-¿Sonia?- y entonces las dos se abrazan. ¿Se conocen?
-¿Os conocéis? – le oigo decir a Lander a mi lado.
-Si, es mi prima segunda. Hacia muchísimo que no la veía, cuanto me alegro de verte. – nos explica Sara.
-Bueno estos tres – digo señalando a los que bajaban conmigo – son Lander, Itxaso y Sara y ellos son Mario, Julen, Serezade y Sonia, aunque alguno ya os conocéis.

Después de las presentaciones y dos besos de la presentación cogimos los coches como éramos 7 decidimos ir en dos coches a Nereya. Sonia quería ir hablando por el camino con Sara entonces cogió y se fueron con Lander, los demás nos fuimos en el coche de Mario.

El trayecto hasta Nereya no es muy largo una hora aproximadamente una hora. Sere, Itxaso y yo hablamos de todo, y tuve alguna que otra mirada de complicidad con Julen. Ninguno de los dos le había contado a nadie nuestro encuentro “casual” en la playa. Al llegar en cuento salimos fuimos a las discotecas donde había estado hacia dos fines de semana con Eva, Libe y Ane.

El cascabel, una de las mejores discotecas de la ciudad, estaba como siempre a reventar. En medio de la pista vi un par de caras conocidas, no me lo podía creer, eran ellas, Libe, Eva y Ane estaban bailando como unas locas, entonces me fije que a un lado de Eva estaba un chico, ese debía de ser Víctor había cambiado mucho desde la última vez que le vi. Ya su pelo no lo llevaba tan engominado, sino con una aire más casual. Aunque no estaría tan cerca como para verle bien los ojos se le notaban tan azules como siempre. Vi como me miraba extrañado por ser tan observado por mí, cogió a Eva y la beso dando a entender que tenia novia pero lo que él no sabe es que no es por eso por lo que le llevo observando desde hace un rato.

-Mai vamos a bailar – me dice Sere mientras me lleva hasta la pista. En ese momento me choco contra alguien.
-Perdona – la digo disculpándome con cara de pena, pobre chica la había pisado con todo el tacón. Sere debe de haberse dado cuenta del pisotazo ya que mira a la chica.
-¿Tana?
-¿Sere?
-Si – le contesta Sere mientras se funden en un abrazo. No me lo puedo creer se conoce. –Cuanto tiempo hacia que no nos veíamos. ¡Ay! Lo siento Mai – por fin se da cuenta que estoy a su lado – Tana, esta es Mai.

Las dos nos quedamos mirándonos una a la otra. Tana, me suena de algo, ala claro Tana, mi amiga Tana.

-¡Tana!- la digo mientras le doy un abrazo. – no me lo puedo creer hacia muchísimo que no te veía. Espera que veas a Itxaso se va poner como loca.
-Mai, que alegría verte de nuevo. Hacia muchísimo que no te veía, has cambiado muchísimo.
-Que va solo el pelo. Como siempre. – le digo mientras las dos nos echamos a reír. Ahora la que no entiende nada es Serezade. – Sere Tana y yo nos conocemos desde hace muchos años íbamos juntas al instituto. – la cuento mientras sale de su asombro.

Tana cuando éramos adolescentes era la celestina del grupo, que la mayoría de las veces hacia parejas buenas pero ella muy pocas veces conseguía para ella nada. Es un chica alta, con ojos azules grisáceos, su pelo castaño habitualmente recogido caía por sus hombros. Noto como algo tira de mí en su dirección, haciéndome salir de mis pensamientos, pero no sé que es. Miro intentando descubrirlo entonces veo a Eva y a Itxaso abrazadas, era Libe quien tiraba de mi.

-Hola chicas – las saludo mientras las doy dos besos – hola Víctor, ¿te acuerdas de mí? Soy Mai.
-Claro que si, Mai, ya decía yo que me sonabas antes cuando te visto.

Miro haber donde esta Tana y Sere, están unos pasos más atrás mío hablando, las digo que se acerquen ya que así Tana ve a las demás. En cuento las ve eso es un lio de abrazos y besos. Otra vez noto como tiran de mi pero esta vez ya ni me resisto, miro haber quien es el que tira de mí, es Lander. Mierda, me había olvidado de él. Me lleva hasta la barra agarrándome de mi mano, una vez ay no me suelta aunque hayamos llegado.

-Que quieres que te invito a algo – me dice con una sonrisa en la boca, mientras se acerca el camarero a nosotros.
-Dos tequilas, por favor – le pido al camarero.
-No te dicho que yo quiera algo. – replica Lander al ver que son dos chupitos uno para cada uno.
-¿Quién te ha dicho que no me vaya a beber yo los dos? Toma tonto, – le digo pasándole uno de los chupitos – a tu salud.
-No a la tuya – y me da un beso en el papo después de haberse tomado el chupito.- Vamos a buscar a Sara.
No encaminamos en busca de Sara pero Julen me impide el paso.
-Un chupito, va que me siento generoso y te invito.
-No, Julen que me acabo de tomar uno. – pero no me hace caso y ya esta pidiendo dos chupitos y como no, de tequila.

En esos momentos pusieron una canción que me encantaba, Solo quiero baila de Zenttric. Me pongo a bailar como una loca, oh, oh, el alcohol empieza a subirme. Julen y yo encontramos a todos los demás bailando, entonces me Mario me mira y me sonríe. Se acerca a mi pero alguien me gira y me besa. Miro haber quien ha sido, porque no entiendo nada. ¿Por qué me besado? Lo peor es cuando me doy cuenta que es Lander.

-¿Qué haces? – le digo apartándole de mi.
-Lo siento, es que yo…
-Lander, yo… eres mi mejor amigo. – le digo no puedo explicárselo de otra manera, aunque ese beso, todavía perdura en mis labios y ha llegado a mi corazón. No puedo engañar algo pasa con Lander pero Mario es a quien quiero o de eso estaba segura hasta este momento.

Itxaso me ve mal y me lleva un poco fuera. Hablamos de lo que había pasado y me dice que me anime y siga bailando que ya lo hablare con el mañana. Entramos y me invita a otro chupito, y el camarero nos invita a otros dos. Oh, no, todo me da vueltas.
Me despierto en mi cama con una camiseta grande puesta. “Esta camiseta no es mía” pienso mientras me levanto. Me duele muchísimo la cabeza y recuerdo pequeñas cosas de la noche de ayer. Miro hacia el otro lado de la cama y veo a Mario tumbado durmiendo todavía. ¿Qué había pasado? Intento hacer memoria pero tengo muchas lagunas.

Mario estaba bailando a mi lado y a mí ya me daba vueltas todo.

-Mario me puedes acompañar fuera que me dé el aire, por favor.
-Claro.- me contesta, le cogí de la mano para no perderle mientras nos encaminamos hacia la salida, mire a Lander que tiene cara triste después de nuestro beso, pero que quería me ha robado un beso.

Ya fuera se me nota cada vez más que el alcohol ha hecho efecto en mí.

-Mai, has bebido demasiado. Vamos que te llevo a Astron.
-No, no quiero irme haces tendrías que volver a por los demás.
-No, somos siete y si nos vamos nosotros dos quedan cinco asique pueden ir perfectamente en un coche.
-No.
-Mai vámonos. Le envió un mensaje a Julen diciéndole que nos vamos y te llevo.

Entonces antes que le pueda sacar el móvil me acerque a él y le bese.

10.La playa

Mi felicidad esta completa, tengo todo lo que puedo desear. Mi tata, mi hermano pequeño al que adoro, Lander y Sara. Ellos eran mi familia y ahora los tenía a todos en mi casa. La casa alquilada de Astron, es muy grande, lo suficiente para que tendremos los cinco. Tiene cuatro habitaciones, cuando la cogí pensé que era muy grande pero la señora me insistió muchísimo hasta que se la cogí, necesitaba ese dinero y me la dejo como si tendría solo dos habitaciones. Lo que más me gusta de esta casa es uno de los cuatros de baños, el que esta comunicado con la habitación en la que duermo, es enorme, con bañera de masajes y una ducha pequeña por si solo quieres darte una ducha y todo lo demás es lo necesario en un baño. Mientras Itxaso, Sara y Lander acomodan sus cosas en sus habitaciones, yo me bajo con mi hermano a darme un baño a la piscina ya que intente ayudarles pero los tres me dijeron que me iria que no necesitaban nada de ayuda.

Al de poco tiempo de estar bañándonos en la piscina mi hermano me dijo que se iba que había quedado con el primo de Mario y Julio para ir a la pistas de skate que ya nos veíamos a la hora de comer. Asique me quede aquí yo sola bañándome y pensando en Mario. Con Lander cerca, tan cerca mío todo cambiaba. Lander me hacía sentir algo especial pero no entendía bien lo que era siempre lo he definido como una gran amistad pero para que engañarnos hay algo más. Pero por su parte no hay nada más que una amistad asique nunca le dado demasiadas vueltas.

-Mai!!-oí gritar desde lejos. Pero para cuando quise darme cuenta estaba ya encima mío.
-Lander quita, quítate de encima mío – le digo mientras me muero de la risa. – Eres un bruto. Parece que tienes 17 años en vez de 23.
- Es que en espíritu me quede en los 17, pequeña. – y dicho eso me panto un beso en la mejilla.

Me levante de la toalla donde esta tumbada y mire que por donde había llegado Lander se acercaban Itxaso y Sara que parecían haber hecho buenas migas. Charlan animadamente de algo que mis oídos no llegan a escuchar.

-Hola Mai – me saludan las dos al llegar a mi lado.
-Hola chicas, ¿Qué queréis hacer? ¿Tenéis hambre? Ya son las 2.
- Yo si tengo hambre y Lander parece un perrito hambriento apunto de comerte – me dice Sara mientras giña un ojo a Lander, el cual empieza a ponerse rojo.
- Serás tonta, si tengo hambre, pero no creo que Mai sea comestible – replica Lander.
- ¿Pues que comemos? – pregunta Itxaso.
- No se algo habrá en la nevera que fui a comprar ayer, llamo a mi hermano y hacemos la comida mientras el esperamos.

Llamo a mi hermano mientras cojo la toalla del suelo. Subimos a casa hacer la comida, entre los 4 hicimos una comida decente. Cuando llego mi hermano comimos. Más tarde Sara y Itxaso se fueron a echar la siesta mientras Iker se fue otra vez con sus amigos nuevos y Lander se puso a ver la tele pero al de cinco minutos se quedo sopa. Asique decidí salir a dar una vuelta.

Llegue al puerto, a ese puerto donde tantas veces saltamos cuando éramos unos adolescentes, cerca de ahí está la playa, larga y hermosa. Su arena fina se cuela entre mis pies descalzos mientras comino por ella. Me siento a mirar el mar. Ese mar donde tire aquella pulsera, aquella pulsera que era idéntica a la que tenía Mario. La pulsera de él se le cayó un día que nos tirábamos desde la plataforma y cuando lo dejamos decidí venir y echarla al mar ya que aunque nosotros no estaríamos juntos, esas pulseras que significaban nuestro amor si estarían juntas.

-No llores, que no estás guapa cuando lloras – me dice una voz a mi espalda, me giro a mirarle aunque no me hace falta.
-¿Qué haces aquí?
-Muchos días vengo aquí, te echado mucho de menos Mai.
-Y yo a ti, pero… - entonces volví otra vez a llorar, entonces él me abraza – Julen ¿Qué haces aquí?
-Mai te conozco lo suficiente como para saber que si has vuelto no es por mi, si no por Mario y sabía perfectamente que después de lo de ayer hoy te encontraría aquí por la tarde.
-Julen yo…
-No digas nada, Mai. Eres una de esas amigas que jamás quise perder, aunque lo reconozco me gustaste una temporada, ya sabes lo difícil es más apetecible.
-Ya pero yo me deje llevar después de dejarlo con Mario quería olvidarle y no fue… - pero no me deja terminar la frase me planto un beso en los labios.

Me aparte a todo correr, no esperaba eso, no podía creer lo que había pasado, Julen era un amigo realmente bueno. Lo que más me gustaba de él eran aquellos interminables abrazos con los que me calmaban.

-Julen, yo… - no sabía cómo explicárselo – solo somos amigos y eso quiero que seamos.
-Lo sé, pero no me gusta verte mal y no he podido evitarlo. – entonces se da la media vuelta y se va. Me gustaría salir detrás de él pero no puedo, estoy demasiado atónita para reaccionar.

Mientras él se va yo sigo mirando al mar, pensando en esos tres chicos que tienen parte de mi corazón, cada uno en un lugar diferente, cada uno de una manera diferente. Pero a los tres les quiero con locura.

9.Invitados nuevos

Me levante temprano, ya que no había podido dormir en toda la noche, había dado mil vueltas y cada vez que cerraba los ojos recordaba la imagen de nuestros labios juntándose, los de Mario y los mios, ese seria nuestro pequeño secreto pero como conseguiría olvidar lo que había hecho que mi corazón latiera de verdad después de tanto tiempo. No, jamás conseguiría hacer como si nada hubiera ocurrido.
Después de prepararme un café y maquillarme para que no se notaran mis ojeras, justo cuando empezaba a vestirme sonó mi móvil.

-Holaaa! Pequeña que no me echas nada de menos. – decía una voz masculina al otro lado del teléfono.
- ¡Lander! Claro que te echo de menos. ¿Qué haces?

Lander, mi mejor amigo en los últimos años, estaba haciendo la misma carrera que yo pero había repetido algún año, tenía tan solo un año más que yo pero siempre para el seria su pequeña ya que me sacaba 20 centímetros. En Donostia, vivía muy cerca mío y nos pasábamos la vida juntos, era mi mejor apoyo, sin él hace mucho que estaría perdida.

-Pues mira por la ventana, bueno mejor dicho baja al portal – dice mientras le oigo reírse a no más poder.
- ¿Por qué?
- Tú baja.

Bajo las escaleras impaciente de saber lo que pasa, entonces le veo hay plantado con una sonrisa en la boca y un maleta de ruedas a su lado. Me tiro hacia él como si hacía años que no nos viésemos pero tan solo hace unos días. No me lo podía creer ahí estaba mi mejor amigo, con una de sus mejores sonrisas. Lander tiene 23 años, mide 1,83 cm, su pelo siempre tan cortito pero sin pasarse, como siempre nos dice “es para no tener malos pelos nunca”. Su cuerpo musculoso seria adoración de muchas pero lo que más destaca de él son sus ojos verdes, verdes intensos, como un bosque, su sonrisa es maravillosa siempre reluce en su cara. Sara me suele decir que no entiende como no me enamorado de él. Sara es mi mejor amiga de la UNI, esa que cuando tienes un día de bajón viene a tu casa corriendo con un paquete de clínex y una tableta de chocolate, aunque para cuando ella llega en mi casa ya se suele encontrar Lander intentando hacerme reír.

-¿Qué haces aquí?-le digo mientras sigo abrazada a él.
-Te echaba de menos, bueno te echábamos de menos – dijo señalando hacia un coche.

De aquel coche bajaba una chica rubia con el pelo muy largo, sus ojos azules destacaban sobre su rostro pálido, era alta, muy alta, media 1,75 y para ser chica eso era muchísimo. Era Sara, me abalance sobre ella.

-Quita, quita- me decía intentando que no se le callera algo de las manos- que se me va caer todo.

Entonces mire en lo que llevaba en las manos. Era una jaula, dentro se encontraba un conejo, el conejo de Sara, Untzi. Su nombre significaba conejo en castellano, la pobre jamás a sido muy original.

-¿Cómo se ha ocurrido traerlo?-la digo.
-Pues te hemos traído una sorpresita aparte de nosotros – me dijo Lander yendo hacia su coche.
Mire haber que era y le vi.
-¡Guido!-grite mientras mi perro se acercaba a mi- como te echado de menos, enano.
-Mai creo que te suena el móvil. – me dijo Sara señalando a mi pantalón. Era verdad me estaba sonando.
-¿Si?-conteste a todo correr. Era Mario- A si dime Mario. Vale a las 5 en la playa. Vale allí nos vemos.
-¿Mario?-me dijeron los dos a la vez, muy sorprendidos. Los dos se conocían a dedillo mi historia con él, tal vez hasta mejor que yo.
-Ya os contare- dije mientras miraba el reloj- haber chicos, subimos vuestras cosas a casa y nos vamos a por Itxaso a la estación que llega dentro de 20 minutos, asique nos tenemos que dar prisa.

Subimos todo muy deprisa y desperté a mi hermano a cual mande que desayunara y después recogería su cuarto. No me podía creer que mis mejores amigos estarían conmigo esas dos semanas, iba a se alucinante, todo sin contar que esa misma noche iríamos a Nereya donde se encontraban mis otras amigas de siempre.

Cuando llegamos a la estación de autobús, ahí estaba ella, esperándome con la maleta en la mano.

-Itxaso- grite y fui corriendo a abrazarla- cuanto te echado de menos.
-Y yo a ti, tata.
-Bueno esto ya empiezan a ser unas vacaciones como dios manda. Espera que te presento. Estos dos son Lander y Sara, mis dos mejores amigos de Donostia, chicos ella es Itxaso, mi mejor amiga, mi tata.

8.El beso

Ya casi hemos llegado donde hemos quedado con los demás, es un bar muy bonito, muy rustico. Es como una taberna de la era medieval.

Pasamos hay toda la tarde entre risas, bromas y miradas de complicidad entre Sere y yo. Julen está muy simpático conmigo y Mario más seco de lo normal. No me extraña hacia muchísimo que no pasábamos tanto tiempo juntos. De todos modos esa misma mañana estaba mucho más agradable, no sé porque pero creo que la razón es Sonia. No para de mirarme cada vez que Mario me dice algo y creo que no soy la única que se ha dado cuenta.

A la salida del bar Sere entretiene a Sonia con una cosa que ha visto en un escaparate, mientras Julen va a por el coche Mario y yo hablamos a solas desde que empezó la tarde.

- Me lo he pasado muy bien, gracias por convencerme en que vendría – le digo mientras me pongo colorada.
- No hay de que, son todos muy majos, aunque ya conocías a Serezade y a Julen.
- Si pero de Sere no me acordaba. Ya sabes que soy muy despistada.
- Ya, ya lo se – dice con una de esas sonrisas que tanto le caracterizan a el.

Nos miramos unos segundo con una sonrisa en la cara, pero de mientras el mira mi collar. No, no puede ser sin querer lo he dejado a la vista. El collar que lleva su anillo.

- Esto no es… - no llega a terminar la frase porque justo llegan Sonia y Sere. Sere a intentado entretenerla lo más posible para dejarme un poco de intimidad con Mario.
- Cuanto tarda Julen ¿no? – empieza a quejarse Sonia, dado a entender que mi presencia no es de su agrado.
- No tardara mucho. – dice Sere – por cierto Mai ahora subo en coche es que lo que comido en el bar no me ha sentado muy bien asique prefiero ir sentada.
- No te preocupes, además hay sitio ¿no?
- Si, solo hemos venido tres. – dice Mario – mira por ahí viene Julen.
Entonces todos nos damos cuenta que en el interior del coche hay dos personas mas.
- Oye Mario ¿ese no es tu hermano? - dice Sere señalando el coche.
- Si que lo es. Pues ahora sí que la hemos hecho buena no entramos todos.
- ¿Y por qué no subes tu con Mai en la moto? – dice Sere y después sin que nadie la vea me giña un ojo.
- Por mi bien, pero si quieres, y si te fías de mi, claro. Porque igual tienes miedo.
- ¿Yo miedo? Flipas chavala. – me contesta todo enfadado. Es fácil picar a Mario, su orgullo va delante de todo, y sé que si le picaba vendría.
-Pero Mario... – empezó a decir Sonia mientras nosotros ya nos alejábamos.

De camino hacia la moto hablamos de cómo nos habían ido las cosas ya que hacia tres años que no sabíamos nada del uno del otro. Mario seguía igual.

Al llegar a la moto estaba nerviosísima no había pensado hasta ese momento que Mario se iba tener que agarrar a mi cintura. De los nervios se me cayeron las llaves de la moto y los dos nos agachamos a por ellas. Hay abajo mis labios estaban demasiado cerca de los suyos y sin darnos cuenta se acercaron tanto hasta besarnos.

No sabia como reacionar, era una situación tensa y no era capaz de hablar, entonces sin poder evitarlo nos volvimos a besar con mas ansias, con mas pasión. Entonces me separe, tenia que saber que estaba pensando, tenia que mirarle a los ojos para saber que todo estaba bien. Pero cuando me separe nada estaba bien, sus ojos estaban tristes y confusos me miraba de una manera extraña.

-Mai esto yo...
-No digas nada, dejemoslo y vamonos que estarán pensando haber que estamos haciendo.
-Vale. Pero espera no quiero dejarlo asi, no puedo, aremos como si jamás habría sucedido, quiero volver a ser tu amigo y no quiero que nada lo fastidie.
-Vale, si yo también no quiero que nada lo fastidie y que nadie me quiera matar.
-¿Por qué dices eso?
-Por Sonia no has visto como me miraba cuando me hablabas, no se que hay entre vosotros pero dejale claro que somos amigos nada mas y que parece de ser tan grosera conmigo, por favor.
-Vale y si me dado cuenta por eso no hablaba tanto contigo. Venga vámonos.
Nos pusimos los cascos y nos montamos en la moto, en unos 5 minutos ya estábamos de vuelta en su pueblicito. Ayi estaban todos en la plaza esperándonos, Julio, el hemano de Mario, Sonia, Julen, Serezade y un chico que no conocía. Encuanto llegamos Julio vino directo a saludarme.
-Hola cuñada! Uy lo siento la costumbre. Hola Maitane. Aunque se me hace raro llamarte asi. – me dijo Julio mientras me daba dos besos.
-Hay Julio, tu jamás cambiaras, pequeñajo has crecido mucho ya eres mas alto que yo.
-Eso no es muy difícil.

Julio y yo siempre nos hemos llevado muy bien aunque de mas pequeño a ratos me sacaba de mis casillas pero por lo demás era un chico agradable. Siempre nos habíamos llamado cuñados y es que cuando eso lo eramos. A Sonia no le había echo mucha gracia que Julio se haya olvidado que ya no soy su cuñada, posiblemente porque ella quiera ser su próxima cuñada.

-Bueno chicos me voy a llamar a mi hermano que se esta haciendo tarde y mañana he quedado con Itxaso.
-¿Itxaso? ¿Qué Itxaso? – me dijo Mario. Mario y Itxaso se conocían desde pequeños y siempre habían sido muy amigos.
-La de siempre.
-Ah! Que bien pues mañana podríamos quedar todos y asi la veo que hace mucho que no la vemos.
-Pero Mario mañana no íbamos a Nereya de fiesta. – replica Sonia. Con ganas de que me marche y no vuelva.
-Pues claro pero podrías venir ¿no? – dice Julen con ganas de que vayamos.
-Claro. Estonces ¿mañana como quedamos?
-Mañana te llamo por la mañana. ¿Has cambiado de numero?- me dice Mario.
-No, mañana llamame.
-Oye, creo que ya se donde esta tu hermano. Era el único que no conocía. Estaba con mi primo.- me dijo Julio.
-Si es ese, llevame a por el Julio.
-Claro. Vamos.

Por el camino Julio me conto novedades, y me dijo que le segiria llamando cuñadito como antes que aunque no estaría con su hermano él me tenia mucho aprecio y le gustaba que le llamara asi. Encontramos a mi hermano y nos despedimos de ellos. A la bajada a Astron tanto como mi hermano como yo íbamos felices, había sido un dia alucinante para los dos.

7.Mi secreto

Iker y yo comimos tranquilamente, con poca conversación, está demasiado pensativa como para hacer caso a lo que me decía mi hermano pequeño y el demasiado nerviosos como para hablar. Le conté los planes y le gustaron, le parecía demasiado aburrido pasar toda la semana aburrido con su hermana y con la amiga de su hermana, ya que mañana llegaría Itxaso de Galicia.

Acabamos de llegar al pueblecito de los dos bares, en la plaza en un banco están sentados Mario, Julen, unos cuantos niños de la edad de Iker y dos chicas muy guapas, una de ellas habla muy sonriente con Mario. Por mis pensamientos pasa que igual es la novia pero intento no pensarlo, es mejor que mis celos no salgan a la luz hace mucho tiempo que no estamos juntos y no quiero que nadie sepa que sigo enamorada de él.

-Hola Mario. – digo mientras nos acercamos los dos. Mi hermano parece muy nervioso, eso de hacer amigos nuevos no es lo suyo, aunque vaya de chico duro, en el fondo es muy inseguro.
- Hola Mai – me contesta.
-Hola eh? – dice Julen – que los demás también estamos. – me dice sonriéndome.
- Lo siento Julen – digo disculpándome y ofreciéndole una de mis mejores sonrisas.
- Disculpas aceptadas – dice devolviéndome la sonrisa mientras se acerca para darme dos besos.
- Bueno estos son Iñigo, mi primo, David, Raúl… - sigue diciendo los nombres de toda la cuadrilla de niños que tiene al lado pero no me parecen interesantes - … bueno y estas son Serezade y Sonia.

Sonia era la chica que estaba hablando con Mario cuando nos acercamos, es guapa, tiene el pelo castaño y muy rizado, su melena atada en una cola de caballo cae mas allá de los hombros. Sus ojos son marrones oscuros y su piel es morena. Las fracciones de la cara son muy marcadas y lo que más deslumbra es su sonrisa, amplia y agradable. Aun así no me gusta demasiado, tiene algo que me incomoda. Es alta comparándola conmigo.

Serezade en cambio es de mi estatura, tiene el pelo negro como el carbón y su piel es muy pálida. Sus ojos destacan con piel ya que son grises oscuros. Tiene el pelo cortado en media melena y su sonrisa es tímida, dando a entender que esta incomoda.

- Y ellos son Mai e Iker – termina Mario con las presentaciones.

Me acerco a ellas y les doy dos besos. Mi hermano parece inseguro, no sabe muy bien lo que hacer. Iñigo se acerca a el y le dice que si quiere ir con ellos a dar una vuelta. Iker acepta dudoso pero le miro dándole ánimos.

- Venga vete con ellos, lo pasaras bien – le digo con una sonrisa.
- Vale. ¿Pero como quedamos para volver?
- Luego te llamo enano, pásatelo bien.

Ya cuando se han ido la cuadrilla de niños, me dirijo a decirles que me voy, no me encuentro muy cómoda ahí, pensaba que solo iba a estar Mario y quería hablar con él pero hay demasiada gente ya quedare con él en otra ocasión, claro si la hay.

- Bueno chicos y chicas, yo me voy, ya vuelvo luego a por el enano.
- Quédate – me dicen Mario y Julen.
- No, que no quiero estorbar además seguro que ya teníais planes.
- No mucho la verdad, íbamos a bajar a Astron a dar una vuelta, asique vente con nosotros, que no nos importa. ¿Verdad chicas? – me dice Julen mientras mira a las dos chicas.

Serezade sonríe como si no le importaría en absoluto, más bien la agrada la idea pero Sonia no tiene cara de muchos amigos.

- No, nos importa – dice Serezade como si hablara por las dos- por cierto, llamame Sere.
- ¿Que os parece si bajamos con mi coche?- dice Julen – ayer ya bajamos con el tuyo Mario.
- Vale, por mi no hay problema.
- Chicos de todos modos si eso yo bajo con la moto, no me gusta mucho la idea de dejarla aqui, si no hay ningún problema claro.
- Que va – me contesta Mario.
- Pero tendras que dejarla en el garaje de donde estés. ¿no? – me pregunta Sere.
- Pues si, claro.
- Pues si no te importa bajo contigo en la moto, y quedamos donde siempre con estos.
- Vale por mi no hay problema.
- Pues así lo hacemos.

Sere y yo cogimos la moto y bajamos a Astron, los demás de mientras fueron a por el coche y fueron directos a donde habíamos quedado.
Ya cuando dejamos la moto Sere y yo conversamos mas tranquilas, sin la mirada asesina de Sonia.

- Mai, no te acuerda de mí – me dice Sere.
- Aiba – digo asombrada, no la había reconocido – pues no te había reconocido hace mucho tiempo que no nos veíamos, has cambiado muchísimo.
- No soy la única, tu también has cambiado una barbaridad. Oye no hagas ni caso a Sonia, es que esta celosa, esta colgadisima por Mario y bueno se podría decir que tu presencia la incómoda.
- No entiendo el por qué, ya que hace mucho que Mario y yo lo dejamos.
- Ya pero donde hubo fuego cenizas quedan. – como me gustaría que tendría razón en lo que dice pero es imposible que después de tanto tiempo quede algo.
- Si pero de eso hace tanto que las cenizas se habrán hasta ido, demás ya ves con lo que es Mario seré mas que agua pasada.
- Y él para ti también. ¿O me equivoco tal vez?
- Sí, sí, claro – la contesto a todo correr, no puedo dejar que nadie se entere y menos una de sus amigas.
- No sé yo… te has puesto roja – dice riéndose –pero no te preocupes tu secreto está a salvo.