Iker y yo comimos tranquilamente, con poca conversación, está demasiado pensativa como para hacer caso a lo que me decía mi hermano pequeño y el demasiado nerviosos como para hablar. Le conté los planes y le gustaron, le parecía demasiado aburrido pasar toda la semana aburrido con su hermana y con la amiga de su hermana, ya que mañana llegaría Itxaso de Galicia.
Acabamos de llegar al pueblecito de los dos bares, en la plaza en un banco están sentados Mario, Julen, unos cuantos niños de la edad de Iker y dos chicas muy guapas, una de ellas habla muy sonriente con Mario. Por mis pensamientos pasa que igual es la novia pero intento no pensarlo, es mejor que mis celos no salgan a la luz hace mucho tiempo que no estamos juntos y no quiero que nadie sepa que sigo enamorada de él.
-Hola Mario. – digo mientras nos acercamos los dos. Mi hermano parece muy nervioso, eso de hacer amigos nuevos no es lo suyo, aunque vaya de chico duro, en el fondo es muy inseguro.
- Hola Mai – me contesta.
-Hola eh? – dice Julen – que los demás también estamos. – me dice sonriéndome.
- Lo siento Julen – digo disculpándome y ofreciéndole una de mis mejores sonrisas.
- Disculpas aceptadas – dice devolviéndome la sonrisa mientras se acerca para darme dos besos.
- Bueno estos son Iñigo, mi primo, David, Raúl… - sigue diciendo los nombres de toda la cuadrilla de niños que tiene al lado pero no me parecen interesantes - … bueno y estas son Serezade y Sonia.
Sonia era la chica que estaba hablando con Mario cuando nos acercamos, es guapa, tiene el pelo castaño y muy rizado, su melena atada en una cola de caballo cae mas allá de los hombros. Sus ojos son marrones oscuros y su piel es morena. Las fracciones de la cara son muy marcadas y lo que más deslumbra es su sonrisa, amplia y agradable. Aun así no me gusta demasiado, tiene algo que me incomoda. Es alta comparándola conmigo.
Serezade en cambio es de mi estatura, tiene el pelo negro como el carbón y su piel es muy pálida. Sus ojos destacan con piel ya que son grises oscuros. Tiene el pelo cortado en media melena y su sonrisa es tímida, dando a entender que esta incomoda.
- Y ellos son Mai e Iker – termina Mario con las presentaciones.
Me acerco a ellas y les doy dos besos. Mi hermano parece inseguro, no sabe muy bien lo que hacer. Iñigo se acerca a el y le dice que si quiere ir con ellos a dar una vuelta. Iker acepta dudoso pero le miro dándole ánimos.
- Venga vete con ellos, lo pasaras bien – le digo con una sonrisa.
- Vale. ¿Pero como quedamos para volver?
- Luego te llamo enano, pásatelo bien.
Ya cuando se han ido la cuadrilla de niños, me dirijo a decirles que me voy, no me encuentro muy cómoda ahí, pensaba que solo iba a estar Mario y quería hablar con él pero hay demasiada gente ya quedare con él en otra ocasión, claro si la hay.
- Bueno chicos y chicas, yo me voy, ya vuelvo luego a por el enano.
- Quédate – me dicen Mario y Julen.
- No, que no quiero estorbar además seguro que ya teníais planes.
- No mucho la verdad, íbamos a bajar a Astron a dar una vuelta, asique vente con nosotros, que no nos importa. ¿Verdad chicas? – me dice Julen mientras mira a las dos chicas.
Serezade sonríe como si no le importaría en absoluto, más bien la agrada la idea pero Sonia no tiene cara de muchos amigos.
- No, nos importa – dice Serezade como si hablara por las dos- por cierto, llamame Sere.
- ¿Que os parece si bajamos con mi coche?- dice Julen – ayer ya bajamos con el tuyo Mario.
- Vale, por mi no hay problema.
- Chicos de todos modos si eso yo bajo con la moto, no me gusta mucho la idea de dejarla aqui, si no hay ningún problema claro.
- Que va – me contesta Mario.
- Pero tendras que dejarla en el garaje de donde estés. ¿no? – me pregunta Sere.
- Pues si, claro.
- Pues si no te importa bajo contigo en la moto, y quedamos donde siempre con estos.
- Vale por mi no hay problema.
- Pues así lo hacemos.
Sere y yo cogimos la moto y bajamos a Astron, los demás de mientras fueron a por el coche y fueron directos a donde habíamos quedado.
Ya cuando dejamos la moto Sere y yo conversamos mas tranquilas, sin la mirada asesina de Sonia.
- Mai, no te acuerda de mí – me dice Sere.
- Aiba – digo asombrada, no la había reconocido – pues no te había reconocido hace mucho tiempo que no nos veíamos, has cambiado muchísimo.
- No soy la única, tu también has cambiado una barbaridad. Oye no hagas ni caso a Sonia, es que esta celosa, esta colgadisima por Mario y bueno se podría decir que tu presencia la incómoda.
- No entiendo el por qué, ya que hace mucho que Mario y yo lo dejamos.
- Ya pero donde hubo fuego cenizas quedan. – como me gustaría que tendría razón en lo que dice pero es imposible que después de tanto tiempo quede algo.
- Si pero de eso hace tanto que las cenizas se habrán hasta ido, demás ya ves con lo que es Mario seré mas que agua pasada.
- Y él para ti también. ¿O me equivoco tal vez?
- Sí, sí, claro – la contesto a todo correr, no puedo dejar que nadie se entere y menos una de sus amigas.
- No sé yo… te has puesto roja – dice riéndose –pero no te preocupes tu secreto está a salvo.
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