jueves, 24 de junio de 2010

8.El beso

Ya casi hemos llegado donde hemos quedado con los demás, es un bar muy bonito, muy rustico. Es como una taberna de la era medieval.

Pasamos hay toda la tarde entre risas, bromas y miradas de complicidad entre Sere y yo. Julen está muy simpático conmigo y Mario más seco de lo normal. No me extraña hacia muchísimo que no pasábamos tanto tiempo juntos. De todos modos esa misma mañana estaba mucho más agradable, no sé porque pero creo que la razón es Sonia. No para de mirarme cada vez que Mario me dice algo y creo que no soy la única que se ha dado cuenta.

A la salida del bar Sere entretiene a Sonia con una cosa que ha visto en un escaparate, mientras Julen va a por el coche Mario y yo hablamos a solas desde que empezó la tarde.

- Me lo he pasado muy bien, gracias por convencerme en que vendría – le digo mientras me pongo colorada.
- No hay de que, son todos muy majos, aunque ya conocías a Serezade y a Julen.
- Si pero de Sere no me acordaba. Ya sabes que soy muy despistada.
- Ya, ya lo se – dice con una de esas sonrisas que tanto le caracterizan a el.

Nos miramos unos segundo con una sonrisa en la cara, pero de mientras el mira mi collar. No, no puede ser sin querer lo he dejado a la vista. El collar que lleva su anillo.

- Esto no es… - no llega a terminar la frase porque justo llegan Sonia y Sere. Sere a intentado entretenerla lo más posible para dejarme un poco de intimidad con Mario.
- Cuanto tarda Julen ¿no? – empieza a quejarse Sonia, dado a entender que mi presencia no es de su agrado.
- No tardara mucho. – dice Sere – por cierto Mai ahora subo en coche es que lo que comido en el bar no me ha sentado muy bien asique prefiero ir sentada.
- No te preocupes, además hay sitio ¿no?
- Si, solo hemos venido tres. – dice Mario – mira por ahí viene Julen.
Entonces todos nos damos cuenta que en el interior del coche hay dos personas mas.
- Oye Mario ¿ese no es tu hermano? - dice Sere señalando el coche.
- Si que lo es. Pues ahora sí que la hemos hecho buena no entramos todos.
- ¿Y por qué no subes tu con Mai en la moto? – dice Sere y después sin que nadie la vea me giña un ojo.
- Por mi bien, pero si quieres, y si te fías de mi, claro. Porque igual tienes miedo.
- ¿Yo miedo? Flipas chavala. – me contesta todo enfadado. Es fácil picar a Mario, su orgullo va delante de todo, y sé que si le picaba vendría.
-Pero Mario... – empezó a decir Sonia mientras nosotros ya nos alejábamos.

De camino hacia la moto hablamos de cómo nos habían ido las cosas ya que hacia tres años que no sabíamos nada del uno del otro. Mario seguía igual.

Al llegar a la moto estaba nerviosísima no había pensado hasta ese momento que Mario se iba tener que agarrar a mi cintura. De los nervios se me cayeron las llaves de la moto y los dos nos agachamos a por ellas. Hay abajo mis labios estaban demasiado cerca de los suyos y sin darnos cuenta se acercaron tanto hasta besarnos.

No sabia como reacionar, era una situación tensa y no era capaz de hablar, entonces sin poder evitarlo nos volvimos a besar con mas ansias, con mas pasión. Entonces me separe, tenia que saber que estaba pensando, tenia que mirarle a los ojos para saber que todo estaba bien. Pero cuando me separe nada estaba bien, sus ojos estaban tristes y confusos me miraba de una manera extraña.

-Mai esto yo...
-No digas nada, dejemoslo y vamonos que estarán pensando haber que estamos haciendo.
-Vale. Pero espera no quiero dejarlo asi, no puedo, aremos como si jamás habría sucedido, quiero volver a ser tu amigo y no quiero que nada lo fastidie.
-Vale, si yo también no quiero que nada lo fastidie y que nadie me quiera matar.
-¿Por qué dices eso?
-Por Sonia no has visto como me miraba cuando me hablabas, no se que hay entre vosotros pero dejale claro que somos amigos nada mas y que parece de ser tan grosera conmigo, por favor.
-Vale y si me dado cuenta por eso no hablaba tanto contigo. Venga vámonos.
Nos pusimos los cascos y nos montamos en la moto, en unos 5 minutos ya estábamos de vuelta en su pueblicito. Ayi estaban todos en la plaza esperándonos, Julio, el hemano de Mario, Sonia, Julen, Serezade y un chico que no conocía. Encuanto llegamos Julio vino directo a saludarme.
-Hola cuñada! Uy lo siento la costumbre. Hola Maitane. Aunque se me hace raro llamarte asi. – me dijo Julio mientras me daba dos besos.
-Hay Julio, tu jamás cambiaras, pequeñajo has crecido mucho ya eres mas alto que yo.
-Eso no es muy difícil.

Julio y yo siempre nos hemos llevado muy bien aunque de mas pequeño a ratos me sacaba de mis casillas pero por lo demás era un chico agradable. Siempre nos habíamos llamado cuñados y es que cuando eso lo eramos. A Sonia no le había echo mucha gracia que Julio se haya olvidado que ya no soy su cuñada, posiblemente porque ella quiera ser su próxima cuñada.

-Bueno chicos me voy a llamar a mi hermano que se esta haciendo tarde y mañana he quedado con Itxaso.
-¿Itxaso? ¿Qué Itxaso? – me dijo Mario. Mario y Itxaso se conocían desde pequeños y siempre habían sido muy amigos.
-La de siempre.
-Ah! Que bien pues mañana podríamos quedar todos y asi la veo que hace mucho que no la vemos.
-Pero Mario mañana no íbamos a Nereya de fiesta. – replica Sonia. Con ganas de que me marche y no vuelva.
-Pues claro pero podrías venir ¿no? – dice Julen con ganas de que vayamos.
-Claro. Estonces ¿mañana como quedamos?
-Mañana te llamo por la mañana. ¿Has cambiado de numero?- me dice Mario.
-No, mañana llamame.
-Oye, creo que ya se donde esta tu hermano. Era el único que no conocía. Estaba con mi primo.- me dijo Julio.
-Si es ese, llevame a por el Julio.
-Claro. Vamos.

Por el camino Julio me conto novedades, y me dijo que le segiria llamando cuñadito como antes que aunque no estaría con su hermano él me tenia mucho aprecio y le gustaba que le llamara asi. Encontramos a mi hermano y nos despedimos de ellos. A la bajada a Astron tanto como mi hermano como yo íbamos felices, había sido un dia alucinante para los dos.

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