jueves, 24 de junio de 2010

10.La playa

Mi felicidad esta completa, tengo todo lo que puedo desear. Mi tata, mi hermano pequeño al que adoro, Lander y Sara. Ellos eran mi familia y ahora los tenía a todos en mi casa. La casa alquilada de Astron, es muy grande, lo suficiente para que tendremos los cinco. Tiene cuatro habitaciones, cuando la cogí pensé que era muy grande pero la señora me insistió muchísimo hasta que se la cogí, necesitaba ese dinero y me la dejo como si tendría solo dos habitaciones. Lo que más me gusta de esta casa es uno de los cuatros de baños, el que esta comunicado con la habitación en la que duermo, es enorme, con bañera de masajes y una ducha pequeña por si solo quieres darte una ducha y todo lo demás es lo necesario en un baño. Mientras Itxaso, Sara y Lander acomodan sus cosas en sus habitaciones, yo me bajo con mi hermano a darme un baño a la piscina ya que intente ayudarles pero los tres me dijeron que me iria que no necesitaban nada de ayuda.

Al de poco tiempo de estar bañándonos en la piscina mi hermano me dijo que se iba que había quedado con el primo de Mario y Julio para ir a la pistas de skate que ya nos veíamos a la hora de comer. Asique me quede aquí yo sola bañándome y pensando en Mario. Con Lander cerca, tan cerca mío todo cambiaba. Lander me hacía sentir algo especial pero no entendía bien lo que era siempre lo he definido como una gran amistad pero para que engañarnos hay algo más. Pero por su parte no hay nada más que una amistad asique nunca le dado demasiadas vueltas.

-Mai!!-oí gritar desde lejos. Pero para cuando quise darme cuenta estaba ya encima mío.
-Lander quita, quítate de encima mío – le digo mientras me muero de la risa. – Eres un bruto. Parece que tienes 17 años en vez de 23.
- Es que en espíritu me quede en los 17, pequeña. – y dicho eso me panto un beso en la mejilla.

Me levante de la toalla donde esta tumbada y mire que por donde había llegado Lander se acercaban Itxaso y Sara que parecían haber hecho buenas migas. Charlan animadamente de algo que mis oídos no llegan a escuchar.

-Hola Mai – me saludan las dos al llegar a mi lado.
-Hola chicas, ¿Qué queréis hacer? ¿Tenéis hambre? Ya son las 2.
- Yo si tengo hambre y Lander parece un perrito hambriento apunto de comerte – me dice Sara mientras giña un ojo a Lander, el cual empieza a ponerse rojo.
- Serás tonta, si tengo hambre, pero no creo que Mai sea comestible – replica Lander.
- ¿Pues que comemos? – pregunta Itxaso.
- No se algo habrá en la nevera que fui a comprar ayer, llamo a mi hermano y hacemos la comida mientras el esperamos.

Llamo a mi hermano mientras cojo la toalla del suelo. Subimos a casa hacer la comida, entre los 4 hicimos una comida decente. Cuando llego mi hermano comimos. Más tarde Sara y Itxaso se fueron a echar la siesta mientras Iker se fue otra vez con sus amigos nuevos y Lander se puso a ver la tele pero al de cinco minutos se quedo sopa. Asique decidí salir a dar una vuelta.

Llegue al puerto, a ese puerto donde tantas veces saltamos cuando éramos unos adolescentes, cerca de ahí está la playa, larga y hermosa. Su arena fina se cuela entre mis pies descalzos mientras comino por ella. Me siento a mirar el mar. Ese mar donde tire aquella pulsera, aquella pulsera que era idéntica a la que tenía Mario. La pulsera de él se le cayó un día que nos tirábamos desde la plataforma y cuando lo dejamos decidí venir y echarla al mar ya que aunque nosotros no estaríamos juntos, esas pulseras que significaban nuestro amor si estarían juntas.

-No llores, que no estás guapa cuando lloras – me dice una voz a mi espalda, me giro a mirarle aunque no me hace falta.
-¿Qué haces aquí?
-Muchos días vengo aquí, te echado mucho de menos Mai.
-Y yo a ti, pero… - entonces volví otra vez a llorar, entonces él me abraza – Julen ¿Qué haces aquí?
-Mai te conozco lo suficiente como para saber que si has vuelto no es por mi, si no por Mario y sabía perfectamente que después de lo de ayer hoy te encontraría aquí por la tarde.
-Julen yo…
-No digas nada, Mai. Eres una de esas amigas que jamás quise perder, aunque lo reconozco me gustaste una temporada, ya sabes lo difícil es más apetecible.
-Ya pero yo me deje llevar después de dejarlo con Mario quería olvidarle y no fue… - pero no me deja terminar la frase me planto un beso en los labios.

Me aparte a todo correr, no esperaba eso, no podía creer lo que había pasado, Julen era un amigo realmente bueno. Lo que más me gustaba de él eran aquellos interminables abrazos con los que me calmaban.

-Julen, yo… - no sabía cómo explicárselo – solo somos amigos y eso quiero que seamos.
-Lo sé, pero no me gusta verte mal y no he podido evitarlo. – entonces se da la media vuelta y se va. Me gustaría salir detrás de él pero no puedo, estoy demasiado atónita para reaccionar.

Mientras él se va yo sigo mirando al mar, pensando en esos tres chicos que tienen parte de mi corazón, cada uno en un lugar diferente, cada uno de una manera diferente. Pero a los tres les quiero con locura.

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